¿QUÉ ES LA PANLEUCOPENIA FELINA?

La panleucopenia felina (PF) es una enfermedad viral altamente contagiosa que se presenta en los gatos y es causada por el parvovirus felino. Los gatitos resultan más gravemente afectados por el virus. El moquillo felino no debería ser confundido con el moquillo canino – aunque sus nombres sean similares, son causados por virus distintos. El virus no infecta a las personas. En el pasado, la panleucopenia felina (PF) era una de las causas principales de muerte en los gatos. Hoy en día, es una enfermedad poco común, gracias en gran parte a la disponibilidad y el uso de vacunas muy efectivas.

¿QUÉ GATOS SON SUSCEPTIBLES A LA PF?

Ya que el virus de la PF se encuentra en el ambiente, todos los gatitos y gatos adultos están prácticamente expuestos al virus en algún momento de sus vidas. Aunque los gatos pueden infectarse con el parvovirus felino que causa la PF a cualquier edad, los gatitos jóvenes, los gatos enfermos y los que no han sido vacunados son los más susceptibles. Es común la infección en gatos de 3-5 meses de edad; las muertes a causa de la PF son más comunes a esta edad. El virus se ha visto en todo Estados Unidos y en la mayoría de los países del mundo. Al parecer, los criaderos, tiendas de mascotas, refugios para animales, colonias de gatos salvajes no vacunados y otras áreas donde hayan sido albergados grupos de gatos son los principales depósitos de la PF. Durante los meses cálidos, las áreas urbanas tienen mayor posibilidad de presenciar brotes de PF ya que los gatos tienden a entrar más en contacto con otros gatos.

¿CÓMO SE INFECTAN LOS GATOS?

Los gatos pueden verter el virus en su orina, heces y secreciones nasales; la infección se presenta cuando los gatos que sean susceptibles entren en contacto con estas secreciones, o incluso con pulgas de gatos infectados. Un gato infectado tiende a verter el virus en un período relativamente corto (1-2 días), pero el virus puede sobrevivir hasta un año en el ambiente, por lo que los gatos pueden infectarse sin necesidad de entrar en contacto directo con un gato infectado. Las camas, jaulas, tazones de comida y las manos y ropa de personas que entren en contacto con gatos infectados pueden albergar el virus y transmitirlo a otros gatos. Por lo tanto, es muy importante aislar a los gatos infectados. Otro tipo de materiales utilizados en los gatos infectados no deberían ser utilizados ni permitir que entren en contacto con otros gatos, y las personas que manipulen gatos infectados deberían tener una higiene apropiada para evitar la propagación de la infección. El virus que causa la PF es difícil de destruir y es resistente a la mayoría de los desinfectantes. Lo ideal es que a los gatos que no hayan sido vacunados se les prohíba ingresar a áreas donde han estado gatos infectados – aun si dichas áreas ya han sido desinfectadas.

El parvovirus felino infecta y mata las células que se dividen y crecen rápidamente, como las que se encuentran en la médula ósea, los intestinos y en los fetos en desarrollo.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA PF?

Los síntomas de la PF pueden variar y ser muy similares a otras enfermedades como la Salmonela o la infección por Campylobacter, pancreatitis, infección por virus de inmunodeficiencia felina (VIF) o del virus de leucemia felina (VLF). Los gatos infectados pueden presentar síntomas similares a los que se presentan cuando un gato ha sido envenenado o ha tragado un objeto extraño. El virus de la PF causa daños a las células que recubren los intestinos. También ataca la médula ósea y los ganglios linfáticos, lo que causa escasez de todo tipo de glóbulos blancos (panleucopenia) y de glóbulos rojos (anemia). Los primeros síntomas visibles que un dueño podría notar incluyen depresión generalizada, pérdida de apetito, fiebre alta, letargo, vómitos, fuerte diarrea, secreción nasal y deshidratación. Los gatos enfermos pueden sentarse frente a su tazón de agua por largos períodos sin tomar mucha agua. En algunos gatos, la fiebre se presentará y se retirará durante la enfermedad y de manera abrupta caerá a niveles más bajos de lo normal poco antes de su muerte. En gatitos jóvenes, el virus también puede dañar el cerebro y los ojos. Las gatas preñadas que se infecten con el virus y se enfermen (aun si no parecen estar gravemente enfermas) podrían abortar o dar a luz a gatitos con daños graves en el cerebelo, una parte del cerebro que coordina los nervios, músculos y huesos para llevar a cabo los movimientos corporales. Estos gatitos nacen con un síndrome llamado ataxia cerebelosa felina, y sus movimientos están acompañados por fuertes temblores (sacudidas).

Se puede sospechar de una panleucopenia felina con base en su historial de exposición con un gato infectado, falta de vacunación y los síntomas visibles de la enfermedad. Cuando ese historial de exposición se combina con pruebas de sangre que muestren niveles bastante reducidos de todo tipo de glóbulos blancos, es probable que la causa de la enfermedad del gato sea la PF. Se confirma la PF cuando se encuentra el parvovirus felino en las heces del gato, pero los resultados podrían ser falsamente positivos si el gato fue vacunado contra la PF de 5 a 12 días antes de la prueba.

¿CÓMO SE TRATA LA PF?

Las probabilidades de recuperación de la PF en gatos infectados menores de ocho semanas de edad son muy pocas. Los gatos de mayor edad tienen más posibilidades de sobrevivir si se les brinda a tiempo un tratamiento adecuado. Ya que no existen medicamentos que sean capaces de matar al virus, los cuidados intensivos y el tratamiento son críticos para cuidar la salud del gato, a través de la administración de medicamento y líquidos hasta que su propio cuerpo y su sistema inmunológico puedan combatir al virus. Sin dichos cuidados, más del 90% de los gatos con PF podrían morir. El tratamiento se enfoca en corregir la deshidratación, brindar nutrientes y evitar infecciones secundarias. Aunque los antibióticos no matan al virus, por lo general son necesarios, ya que los gatos infectados tienen mayor riesgo de contraer infecciones bacterianas, ya que su sistema inmunológico no está funcionando en su totalidad (debido a la disminución de glóbulos blancos) y porque las bacterias de los intestinos dañados pueden ingresar al flujo sanguíneo del gato y causar una infección. Si el gato sobrevive por cinco días, sus posibilidades de recuperación se incrementarán significativamente. Es necesario un aislamiento estricto de otros gatos para evitar la propagación del virus. Otros gatos que pudieran haber tenido contacto con el gato infectado o con objetos o personas que tuvieron contacto con el gato enfermo deberían ser monitoreados de manera cuidadosa para detectar cualquier signo visible de la enfermedad. En la mayoría de los casos, una vez que un gato se recupere de la PF, no infectará a otros gatos a través del contacto directo, pero algunos gatos recuperados pueden seguir desechando el virus en sus heces y orina durante seis semanas.

¿CÓMO SE PUEDE EVITAR LA PF?

Los gatos que sobreviven a una infección desarrollan cierta inmunidad que probablemente los protegerá por el resto de sus vidas. Los casos leves que pasan desapercibidos también producirán inmunidad contra futuras infecciones. También es posible que los gatitos reciban inmunidad temporal por medio de la transferencia de anticuerpos en el calostro – la primera leche producida por la madre. A esto se le conoce como “inmunidad pasiva”, y su duración para proteger a los gatitos de infecciones depende de los niveles de anticuerpos protectores producidos por la madre. Raramente llega a durar más de 12 semanas. La prevención es vital para la salud de su gato. Hoy en día, existen vacunas que ofrecen una mejor protección contra las infecciones a causa del parvovirus felino. La vacunación es igualmente importante para gatos que permanezcan estrictamente dentro de la casa así como para aquellos que estén dentro y fuera ya que el virus se encuentra en el ambiente. La mayoría de los gatitos jóvenes reciben su primera vacuna cuando tienen entre seis y ocho semanas de edad y las vacunas de seguimiento son suministradas hasta que el gatito cumpla las 16 semanas de edad. Los programas de vacunación para adultos varían de acuerdo con la edad y el peso del gato, así como el factor de riesgo de PF en la zona. Consulte a su veterinario para recibir un programa de vacunación apropiado para su gato (o gatos).

La prevención es vital para la salud de su gato.

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