Figura 1: Diagrama del colapso traqueal. El colapso traqueal se clasifica de leve (Grado 1 = colapso del 25 %) a grave (Grado 4 = colapso del 100 %). La tráquea de los perros se colapsa en la mayor parte de los casos en la abertura torácica superior (flechas verdes) donde la tráquea se dobla para entrar en el tórax.

El colapso traqueal es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible de la tráquea y de las vías respiratorias inferiores (colapso de los bronquios principales). La tráquea es un tubo flexible y similar al tubo de una aspiradora. Tiene pequeños anillos de cartílago que ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas cuando el perro respira, se mueve o tose. Los anillos de cartílago tienen forma de C, con la parte abierta de la C mirando hacia arriba. En algunos perros, el cartílago con forma de C se debilita y comienza a aplanarse. A medida que el techo de la tráquea se estrecha, los anillos de cartílago se hacen más planos progresivamente hasta que la tráquea se colapsa (figura 1). El colapso puede extenderse hasta los bronquios (los tubos que suministran aire a los pulmones), provocando una afectación grave de las vías respiratorias de la mascota.

Los perros de razas pequeñas son los que resultan afectados con más frecuencia por la enfermedad, especialmente los Yorkshire terrier, pomeranias, caniches y chihuahuas. Los perros afectados con frecuencia son de mediana edad o mayores, aunque puede presentarse también en algunos perros jóvenes. Los perros con sobrepeso o que viven en casas con fumadores pueden tener un mayor riesgo o al menos más probabilidades de presentar signos clínicos.

Manifestaciones Clínicas

  • tos seca y áspera que suena como un ganso graznando
  • tos al levantarlo o si alguien tira de la correa
  • dificultad para respirar
  • intolerancia al ejercicio
  • tos o ponerse azul al estar nervioso
  • desmayos
  • sonido sibilante al inspirar

Diagnóstico

En general, se recomiendan las siguientes pruebas para diagnosticar el grado de colapso, proporcionar una imagen clara de la salud general y evaluar a la mascota:

  • análisis de sangre para comprobar la salud general
  • las radiografías de tórax (figuras 2 y 3) pueden ayudar con el diagnóstico de algunas mascotas y son útiles para descartar otras enfermedades y observar el tamaño del corazón. El colapso traqueal no siempre resulta visible en las radiografías normales.
  • radioscopia (radiografía en movimiento): permitirá comprobar el estado de la tráquea del perro cuando inspira y espira (figura 4). Esto es importante, dado que el tamaño de la tráquea puede cambiar dependiendo de si el perro está inspirando o espirando.
  • una endoscopia (visualización del interior de la tráquea con una cámara de fibra óptica) proporciona los mejores detalles del interior de las vías respiratorias (figura 5) y permite al veterinario tomar muestras de líquido para realizar cultivos y análisis
  • ecocardiografía (una ecografía del corazón): para evaluar la función cardíaca
Figura 2: Esta radiografía de tórax corresponde al diagrama de la figura 1 y muestra un colapso traqueal de gravedad variable en un Yorkshire terrier. La cabeza del perro está a la izquierda. En la parte inferior del cuello, la tráquea se estrecha un 50–75 % (flechas rojas). A medida que la tráquea pasa a través de la abertura torácica superior hacia el interior del tórax, se estrecha un 100 % (flechas verdes). Dentro del tórax, el colapso parece ser leve (flechas azules).
Figura 3: Este perro tiene un colapso grave (grado 4) de toda la tráquea (flechas verdes) y sus bronquios (flechas rojas).
Figura 4a: Esta radioscopia proporciona una serie de radiografías del perro en la figura 3 a medida que respira. Las vías respiratorias se colapsan y luego se expanden con el movimiento del aire hacia fuera y hacia dentro de la tráquea, mientras el perro respira.
Figura 4b.
Figura 4c.
Figura 4d.
Figura 5a: Vistas endoscópicas que muestran una tráquea con un colapso moderado de grado 2 (figura 5a) y una tráquea con un colapso grave de grado 4 (figura 5b).
Figura 5b.

Tratamiento

Control médico

El control médico incluye:

  • pérdida de peso
  • medicamentos para reducir los espasmos y la inflamación de las vías respiratorias
  • sedación para reducir la tos y la ansiedad

Algunos perros pueden requerir dosis altas de sedación para romper el ciclo de la tos, dado que la tos irritará las vías respiratorias y provocará más tos. Adicionalmente, los perros deben mantenerse alejados del humo y otros contaminantes medioambientales (la tos puede estimularse con el humo y otros irritantes transportados en la ropa y el pelo). Los perros con infecciones reciben tratamiento con antibióticos.

El control médico puede funcionar en hasta un 70 % de los perros, especialmente en aquellos que tienen un colapso leve. A medida que la enfermedad progresa, algunos perros no responden al control médico y necesitan un tratamiento quirúrgico o intervencionista. El control médico tendrá que mantenerse de por vida, incluso después de otras intervenciones.

Control quirúrgico

El colapso de la tráquea en el cuello puede tratarlo quirúrgicamente un cirujano veterinario certificado por el Colegio Estadounidense de Cirujanos Veterinarios (ACVS), colocando espirales o anillos de plástico (figuras 6 y 7) alrededor de la parte exterior de la tráquea.

El colapso de la tráquea también se puede tratar colocando un stent —un dispositivo similar a un resorte— dentro de la vía respiratoria para mantener la tráquea abierta (figura 8). Los stents permiten el tratamiento del colapso traqueal en el cuello o dentro del tórax sin realizar una incisión quirúrgica.

Figura 6a: Los anillos traqueales están disponibles en distintos tamaños (figura 6a). Los anillos (figura 6b- flechas verdes) se colocan alrededor de la tráquea y se suturan en su sitio. Cuando se completa la colocación (figura 6c), la vía respiratoria se mantiene abierta gracias a los anillos suturados.
Figura 6b.
Figura 6c.
Figura 7a: Antes de colocar los anillos, esta tráquea (figura 7a) estaba colapsada en un 50 %. Después de colocar los anillos (figura 7b), el interior de la vía respiratoria parece mucho más redondo. Son visibles algunas de las suturas que mantienen en su sitio a los anillos (flechas verdes).
Figura 7b.
Figura 8a: Los stents (figura 8a) están disponibles en distintos tamaños y materiales. Cuando el stent se coloca por primera vez en la vía respiratoria, los alambres resultan visibles (figura 8b). Después de varias semanas o meses, el stent queda enterrado bajo el revestimiento traqueal (figura 8c).
Figura 8b.
Figura 8c.

Cuidado Posteriores y Evolución: 

Las recomendaciones después de la colocación del anillo o stent incluyen:

Figure 9. This dog developed “granulation tissue” ̶ thickening from inflammation around the ends of the stent ̶ which shrank after the dog was treated with steroids.
  • control médico continuado con medicamentos para reducir el dolor, la hinchazón, la tos y el nerviosismo
  • uso de un arnés corporal (no una correa de cuello)
  • actividad limitada durante unas dos semanas, para permitir la recuperación y la cicatrización de la incisión
  • pérdida de peso
  • evitar la exposición al humo u otros irritantes de las vías respiratorias
  • uso de un humidificador en invierno cuando se usen radiadores
  • exámenes de seguimiento regulares por parte del veterinario de atención primaria
Figure 10a. The stent in this dog (Figure 10a) was placed at the level of the thoracic inlet (arrows), where it was stressed by normal neck movement. The stent subsequently broke (Figure 10b) and narrowed (arrows), causing the dog’s clinical signs to return.

Las complicaciones postratamiento pueden incluir:

  • La cirugía para colocar anillos alrededor de la tráquea puede provocar tos, hemorragia, daño de las vías respiratorias o parálisis de la laringe. Los perros que tengan la laringe paralizada podrían requerir una cirugía de emergencia para atar y mantener abierta la vía respiratoria o para permitir respirar temporalmente a través de un orificio en el cuello (“traqueotomía”), y algunos podrían morir justo después de la cirugía.
  • Muchos perros seguirán tosiendo el resto de sus vidas, aunque la tos sea habitualmente más leve que antes del tratamiento.
  • Algunos perros seguirán teniendo signos clínicos si el colapso de las vías respiratorias progresa hacia las vías respiratorias más pequeñas (colapso bronquial).
  • Los stents colocados en la vía respiratoria también pueden contribuir a la irritación y la tos. Si se produce suficiente inflamación, los perros pueden desarrollar tejido grueso frente o detrás del stent que bloquee parte de la vía respiratoria (figura 9).
  • Los stents que se extienden por la abertura torácica superior, donde la tráquea entra en el tórax, tienen el riesgo de romperse debido al movimiento que hay en esta zona (figura 10).
  • Los stents que son demasiado pequeños pueden moverse dentro de la tráquea.
Figure 10b.

Actualmente, no existe ninguna prevención conocida para el colapso traqueal, aunque reducir el peso o la exposición a los irritantes de las vías respiratorias, como el humo, podría ayudar. Aproximadamente el 70 % de los perros que reciben tratamiento solo con control médico mostrarán alguna mejora. Aproximadamente el 75 % de los perros mejora después de la colocación quirúrgica de anillos. Los perros mayores de 6 años o que tienen una enfermedad laríngea o bronquial tienen más complicaciones y un peor resultado a largo plazo. De los perros a los que se colocan stents, el 95 % mejoraron de inmediato y el 90 % presentaron una mejoría importante en la visita de seguimiento. Se informaron resultados similares con los anillos colocados en la región cervical (cuello) de la tráquea. El control de la tos es importante para obtener un buen resultado, y los perros con colapso bronquial (y, por tanto, tos continua) tienen muchas más probabilidades de tener problemas después de la colocación de stents o anillos.

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